PATAN – “
Acero”
Icarus
2005
Desde el otro lado de la cordillera nos llega el nuevo material de una banda que si bien es casi desconocida en estos lados, ya llevan más de cinco años de carrera, siendo éste Acero, ya su tercera placa, luego de
Patan (1998) y
Sangre de Metal (2001).
Como uno puede imaginarse, derivado del nombre de sus discos, Patan cultiva un heavymetal directo, de la escuela (era que no) de Judas Priest, lo que se nota tanto en su estilo, el que a veces me recuerda a los discípulos más avanzados de los metal gods, Primal Fear, como en su estampa, muy de cueros y cadenas.
Con
El Vuelo del Dragón, comienza esta descarga de Acero, un tema muy en la vena del heavymetal más clásico, muy Priest, pero con el sello personal que le da el hecho de cantar en español. No sé si será un buen inicio, ya que me parece que éste es el tema más débil del disco, tanto musical como líricamente, a pesar de lo sencillo de éste uno no logra enganchar, no es posible despegarse del asiento desde un principio. Porqué esta salvedad, porque el disco comienza a encausarse inmediatamente, ya que
Arrancando el Dolor, siendo un tema más lento, más reposado logra que uno preste atención a estos argentinos, un tema en el que la banda entrega mucho feeling, derivado de la voz de Gabriel Oliverio, la que sin destellar, es fuerte y poderosa.
Y desde este momento el disco destaca, no mata, pero sí logra su objetivo, que cabecees, que enganches, que la simpleza de la propuesta de este quinteto trasandino llegue con fuerza a tus oídos, temas como la excelente
El Auténtico Patán, con un coro muy digerible y que estás cantando antes de que termine. El gran vicio de esta buena placa es que cae en ciertos lugares comunes, no musicales, ya que a pesar de las notorias influencias, logran un sonido particular, sino que lírico, por eso mismo es que temas como
El Comandante Fiel, se constituyen en lo mejor del disco, ya que logra mezclar guiños de crítica social con un desenfrenado heavymetal, donde la dupla de Pablo Iacono y Fernando Babio se lucen transformándose por momentos en émulos de Adrian Smith y Dave Murray, sonando muy Iron Maiden.
Nadie Estará, amenazaba con ser una melancólica power ballad, muy melódica, con un sello del heavy metal europeo, muy digerible y agradable al oído, sin embargo va más allá provocando uno de los momentos de mayor sorpresa del disco, con un muy bien logrado cambio de ritmo en el medio del tema. Un excelente momento de un disco que como se señaló se mueve dentro de una estructura bastante rígida, por lo que estos momentos inesperados, le dan un plus a este trabajo. Nuevamente muy, pero muy destacado el trabajo de los guitarristas.
Con
No Voy a Claudicar y
Pecado Infernal, el disco cae en un pequeño vacío en el que uno espera algún cambio rítmico, extrañé un tema más rápido, todo se escucha bastante correcto, pero muy estructurado. Si bien existe un patrón claro de composición, que va al rescate de los elementos más clásicos del heavy metal, de traer el sonido de los 80 a nuestros tiempos, uno extraña un poco de sorpresa. A veces la fórmula falla y otras funciona, como en la excelente
Putas, noche, calle y rock and roll, un tema que logra trasuntar lo que Patan quiere mostrarnos, un tema callejero, rudo, de esos de puño en alto y cabezas desenfrenadas, de ésos que se transforman de a poco en himno, para disfrutar entre amigos con una buena cerveza al lado. Un tema que espero que muestren en su próxima visita a nuestro país en el marco del Powerfest 2005, junto a Gamma Ray, Shaaman, Inquisición y Witchblade.
Patán al parecer reservó su mejor repertorio en este Acero para el final,
Tratando de Respirar, es, a mi parecer, el mejor tema del disco, el más rápido, el más crudo y la vez melódico, donde el doble bombo de Ernesto Pérez machaca y cae macizo, con una letra que se escapa de la típica oda al heavy metal (cosa que funciona en su justa medida, sin abusar demasiado) y con un Iacono excelente en el solo. Un muy buen tema para cerrar el disco y lo deja muy arriba.
Patan no descubre la pólvora, eso está más que claro, no creo que sea ésa la intención tampoco. Es una vuelta a las raíces del heavy metal, un disco que rescata la esencia del heavymetal de los ’80, de calles, de rock, de cervezas y bares. Un disco con momentos de bastante poder, que esperamos se repitan en su visita. Una banda para tener en cuenta.
[Icarus Music]